Apariencia
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Tamaño: Son criaturas relativamente pequeñas. Un adulto mide entre 1 y 3 centímetros de largo ya con las patas extendidas. Su tamaño compacto las hace expertas en pasar desapercibidas en rincones estrechos.
Comportamiento y alimentación
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En interiores y exteriores: Son nocturnas, solitarias y extremadamente tímidas. Huyen de la luz, del movimiento y del ruido. Prefieren vivir adentro de las casas porque buscan ambientes secos y estables, aunque también se instalan en patios si hay escombro o leña acumulada.
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Dónde buscar: Les encantan los rincones oscuros que casi nunca movemos. Se esconden detrás de cuadros, en armarios, dentro de zapatos que no usas seguido, cajas de cartón arrumbadas, bodegas, sótanos o en la ropa de temporada guardada.
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Dieta y alimentación: Salen de noche a cazar pequeños bichos como cucarachas, moscas, grillos o incluso otras arañas. No usan su telaraña para atrapar cosas en el aire, sino que emboscan a sus presas en el suelo.
Reproducción
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Zonas de gestación: Tejen telarañas muy desordenadas, de aspecto algodonoso y pegajoso, en las esquinas más escondidas que encuentran. Ahí mismo esconden sus sacos de huevos (ootecas).
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Tiempos: Su actividad y reproducción aumentan considerablemente durante las temporadas de calor y lluvias (primavera y verano en el Bajío). Una hembra puede poner decenas de huevos por saco.
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Crecimiento: Nacen como versiones miniatura de los adultos y van mudando su piel varias veces conforme crecen. Pueden vivir de uno a tres años si encuentran un ambiente tranquilo y con alimento.
Información adicional
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El papel en el entorno: En la naturaleza ayudan a controlar las poblaciones de otros bichos rastreros. El problema real no es su existencia, sino que su presencia representa un riesgo médico importante cuando deciden habitar los mismos espacios donde descansa y convive tu familia de manera continua.